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domingo, 26 de marzo de 2023

Todo lo que hay que saber sobre la pasta y la dieta

 «Desde el punto de vista nutricional, la pasta con salsa de tomate es un plato que tiene todas las credenciales para formar parte de una dieta sana y equilibrada», afirma  Maria Rosaria Baldi, biólogo nutricionista. También se puede consumir todos los días, para el almuerzo o la cena. «Aporta sabor y saciedad, imprescindibles para saciar el paladar y el estómago, reduciendo así el riesgo de tener muchos picoteos en las horas siguientes a la comida». Además, proporciona nutrientes esenciales. «Los hidratos de carbono complejos en los que este plato es rico junto con las vitaminas del complejo B favorecen el estado de ánimo y el metabolismo y aportan energía. Pero si necesitas perder unos kilos, conviene prepararla y consumirla siguiendo unas pequeñas precauciones», apunta la experta, que explica aquí cómo consumir pasta con salsa de tomate a dieta y las 5 cosas que hay que hacer para que sea más ligera. .


Elige la pasta adecuada


Para preparar pasta con salsa de tomate a dieta y que sea más ligera, es mejor optar por la pasta integral. «La principal característica de este tipo de pasta no es el menor aporte calórico, como suele pensarse erróneamente, sino el aporte de fibras que hacen que la absorción de sus hidratos de carbono sea menos rápida. Además, las fibras que fermentan en el intestino producen ácidos grasos de cadena corta que reducen la síntesis de colesterol por parte del hígado”. Y esto se aplica no solo a la clásica pasta de sémola de trigo, sino también a otro tipo de cereales, como la espelta, la cebada y la avena. Alternativamente, también puede optar por la pasta de soja. «Esta última, generalmente elaborada con harina de frijol mungo, en comparación con la pasta tradicional, también aporta fitoesteroles, compuestos vegetales que ayudan a mantener bajo control la absorción intestinal del colesterol».

Cómelo siempre al dente

La segunda regla a seguir para poner en la mesa una pasta con salsa de tomate que además sea ligera es comerla al dente. «Los almidones presentes en la pasta con cocción prolongada tienden a transformarse más rápidamente en azúcares y a absorberse más rápidamente en el tracto gastrointestinal. Esto estimula al páncreas a producir mayores cantidades de insulina, hormona que, en exceso, aumenta el riesgo de engordar y sufrir trastornos metabólicos.

Usa tomate fresco


«El tomate cocido tiene la ventaja de aumentar la disponibilidad de licopeno, un antioxidante muy potente que es bueno para la circulación y combate el envejecimiento». Pero para no correr el riesgo de reducir sus beneficios, incluso en este caso, se deben seguir algunas precauciones. “El consejo es optar por salsas a base de tomate fresco siempre que sea posible”, dice la nutricionista María Rosaria Baldi. «Si en cambio eliges una salsa preparada o el clásico puré de tomate para cocinar, es necesario que leas atentamente la información de la etiqueta del producto y optes por un tipo que no contenga azúcares añadidos ni conservantes, sino que se prepare solo con tomate. y eventualmente aceite de oliva virgen extra, albahaca, ajo y cebolla». 

Evita sazonar demasiado 

“Una porción de 70 gramos de pasta con salsa de tomate aporta aproximadamente 380 calorías”, dice la nutricionista María Rosaria Baldi. Pero es importante no excederse en los condimentos, por ejemplo añadiendo grandes cantidades de sal al agua de cocción de la pasta oa la salsa. “El sodio, consumido en exceso, además de promover la presión arterial alta y poner en riesgo el corazón, aumenta la retención de agua”, dice la nutricionista María Rosaria Baldi. El aceite también necesita ser monitoreado. «Un par de cucharadas más son suficientes para añadir más de 200 calorías y mucha grasa a este plato. Por eso, el consejo es tener una cucharada media de aceite por ración». Preste atención entonces a la adición de queso rallado. «Aunque es fuente de proteínas nobles y calcio, aporta altas cantidades de sodio y grasas saturadas, potencialmente dañina para tu figura y tu salud», afirma la experta. «En estos casos, sobre todo si necesitas adelgazar y consumes este plato de forma semanal determinada, es mejor limitarse a menos de media cucharadita por ración».

Mézclalo adecuadamente en la mesa.

«Para aligerar el impacto de la pasta con salsa de tomate en la salud y en la silueta, también es necesario evitar consumir pan o patatas en la misma comida para no aumentar la carga glucémica». Otra cosa fundamental a hacer es planificar siempre un plato a base de verduras y un segundo plato (carne o derivados, legumbres o pescado). «Las verduras aumentan la cantidad de fibra que, junto con las proteínas, aseguran una mayor y más duradera sensación de saciedad, reducen el índice glucémico de la comida y al mismo tiempo la completan desde el punto de vista nutricional». ¿Un ejemplo de un menú? «Espaguetis integrales con salsa de tomate, pechuga de pavo con hierbas aromáticas y salteado de achicoria, aliñados con aceite de oliva virgen extra y zumo de limón». Por último, la pasta con salsa de tomate también puede convertirse muy fácilmente en un auténtico plato único.

  Mmmmmm!... que hambre me ha dado! Ya cierro la compu. y voy a preparar espaguetis con salsa de tomates!

 Eso sí con queso rallado para mi.



https://www.lacucinaitaliana.it/article/pasta-al-pomodoro-leggera/

miércoles, 22 de diciembre de 2021

Cuidado! tiene mucho sodio!



La sal común, de mesa, o cloruro sódico, es un resaltador o destacador de sabor y conservante económico. Entre las características sensoriales que tienen que ver con el sabor podemos percibir si un elemento es dulce, amargo, ácido, o salado (entre otros). Está compuesta aproximadamente de un 40% de sodio y un 60% de cloro.
Se ha utilizado por siglos, de hecho en el pasado llegó a ser moneda de cambio, razón por la cual lo que percibe un trabajador a cambio de su labor se denomina "salario", del latín salarium, que significa 'pago de sal' o 'por sal'. Esto viene del imperio romano, que llegó a pagar a los soldados y mercenarios con sal, debido a que la sal llegó a valer su peso en oro.
Es indispensable para la vida, no obstante, consumirla en exceso es perjudicial para la salud. La Organización Mundial de la Salud y otras instituciones sanitarias a nivel internacional, han hecho estudios que prueban la relación entre el consumo de sal en exceso y las enfermedades cardiovasculares.
A partir dichos estudios se recomienda limitar el consumo medio a 5/6 gramos de sal por día y, preferiblemente, consumir sal yodada. La dosis de sodio diaria sugerida es de 2400 mg. Por supuesto, estas dosis sugeridas varían levemente de acuerdo al sexo, peso y actividades físicas desarrolladas.



En la gran mayoría de los países se consume el doble o más de dicha dosis.
Es cierto que hay personas que sin probar la comida le agregan sal, ese es un problema cultural. Pero, en muchas ocasiones, uno consume sodio añadido a alimentos sin saberlo o sin darse cuenta. Esto se debe a su función como destacador de sabor, por lo que, especialmente a nivel industrial, se acostumbra añadirle sal a alimentos (aun a los dulces) para realzar el sabor.
Desde hace unos años las procesadoras de alimentos a nivel industrial están obligadas a informarnos el valor nutricional en la etiqueta. Así que, como consumidores, tenemos acceso al dato de sodio que está aportando ese alimento, lo que facilita controlar su consumo.
Por otro lado, una gran cantidad de alimentos naturalmente ya aportan el sodio necesario para la vida, de modo que no hay necesidad de agregarle sal y por lo tanto sodio.
Tomemos por ejemplo un producto muy usado en el helado: La leche fluida entera aporta 390 mg. de sodio por litro. Por ello por cada 100 gramos de helado de vainilla a un 7 u 8 % de materia grasa puede haber 80 mg. de sodio aportado exclusivamente por los lácteos.


Algunos heladeros artesanales acostumbran añadirle a sus recetas, de 2 a 5 gramos de sal por kilo de mezcla, particularmente a helados de chocolate, vainilla, menta, dulce de leche (manjar, arequipe, cajeta, etc.), para resaltar o potenciar características del sabor. Y funciona.
El tema es que el heladero artesanal, al producir y vender el helado "al detalle" en su propio negocio, no está obligado a entregar el producto etiquetado. Así, que en este caso, el cliente no tiene acceso a la información nutricional de esos sabores y estará ingiriendo mas sodio sin saberlo.
Tal vez digas: "Pero son 2 gramos por kilo de mezcla, si por cada kilo obtengo porciones de 100 gramos, el cliente estará consumiendo 0,02 de sal, y de eso el 40% es sodio. No es tanto".
Es cierto no es tanto, pero se le debe sumar el sodio que aportan los otros insumos. Y si todos los que producen diversos alimentos le añaden más sal con el mismo objetivo, el consumidor estará ingiriendo más sodio del necesario sin tener idea de ello.


No podemos establecer una regla, eso en realidad lo determinan los códigos alimentarios y reglamentaciones en cada país, pero sí sería importante que, por ética y respeto al cliente, le brinden al cliente esos datos orientativos mediante cartelería o folletería de fácil acceso.
Post ya editado



http://www.mundohelado.com/saludable/sal.htm

jueves, 24 de julio de 2014

Los alimentos y la hipertensión


http://www.cdc.gov/spanish/Datos/Sodio/ds_Sodio_270px.jpg

 Pescados


Muy ricos en sodio (su uso debe evitarse): Arenque y pescados en conserva, ahumados y en salazón.

Pobres en sodio (su uso es preferente): Todos los demás



Mariscos y crustáceos



Muy ricos en sodio (su uso debe evitarse): Langostas, almejas, mejillones, gambas, caviar, cangrejos de mar.

Pobres en sodio (su uso es preferente): Ninguno



Derivados lácteos



Muy ricos en sodio (su uso debe evitarse): Leches en polvo y condensada, quesos curados, quesitos en porciones.

Pobres en sodio (su uso es preferente): Leche, yogurt, quesos frescos (poca sal), mantequilla sin sal, etc.



Pan y bollerías



Muy ricos en sodio (su uso debe evitarse): En general todos los preparados comerciales.

Pobres en sodio (su uso es preferente): Elaborados en casa, sin sal



Verduras



Muy ricos en sodio (su uso debe evitarse): Acelgas e hinojos

Pobres en sodio (su uso es preferente): Espárragos, guisantes, papas, col, rábanos calabaza



Frutos secos



Muy ricos en sodio (su uso debe evitarse): Todos los que llevan sal: aceitunas.

Pobres en sodio (su uso es preferente): Cualquiera sin sal



Salsas y condimentos



Muy ricos en sodio (su uso debe evitarse): En general todas las comidas comerciales, mostaza, ketchup

Pobres en sodio (su uso es preferente): Elaborados en casa, sin sal



Frutas



Muy ricos en sodio (su uso debe evitarse): Ninguna

Pobres en sodio (su uso es preferente): En general todas: manzanas, plátano, ciruela, uva, melón



Jugos, zumos y aguas



Muy ricos en sodio (su uso debe evitarse): Todos los enlatados y agua con gas

Pobres en sodio (su uso es preferente): En general todos los naturales (manzana, uva, naranja, ciruela)





Hortalizas secas



Muy ricos en sodio (su uso debe evitarse): Ninguno

Pobres en sodio (su uso es preferente): Garbanzos, judías



Otros



Muy ricos en sodio (su uso debe evitarse): caldos en cubos, bicarbonatos y otros antiácidos con sodio.

Pobres en sodio (su uso es preferente): Ninguno









Lista de alimentos ricos en sodio



Alimentos – Cantidad - Contenido en sal



Alimentos para “picar”



Patatas fritas – 100 gramos – 656 miligramos

Palomitas de maíz – 100 gramos – 365 miligramos

Avellanas asadas – 100 gramos – 780 miligramos

Pistachos salados – 100 gramos – 780 miligramos

Almendras saladas – 100 gramos – 780 miligramos

Cacahuetes salados – 100 gramos – 400 miligramos

Pipas – 100 gramos – 603 miligramos

Galletas – 100 gramos – 600 miligramos



Comidas en lata



Sardinas – 100 gramos – 280 miligramos

Atún – 100 gramos – 310 miligramos

Tomate en conserva – 100 gramos – 420 miligramos

Espárragos escurridos sin enjuagar – 100 gramos – 240 miligramos

Sopa de pollo – 100 gramos – 386 miligramos

Maíz – 100 gramos – 335 miligramos



Condimentos



Sal de mesa - 1 cucharada de té – 2300 miligramos

Sal de ajo - 1 cucharada de té – 2062 miligramos

Salsa de soya - 1 cucharada de té – 1032 miligramos



Productos cárnicos ahumados, curados o procesados



Embutidos – 100 gramos – 1235 miligramos

Salchichas de pavo – 100 gramos – 878 miligramos

Salmón ahumado – 100 gramos – 784 miligramos

Hamburguesa – 100 gramos – 561 miligramos



Leches y derivados



Queso cheddar – 100 gramos – 620 miligramos

Mozzarella – 100 gramos – 373 miligramos

Queso de cabra duro – 100 gramos – 346 miligramos

Mantequilla – 100 gramos – 286 miligramos

Margarina 40% de grasa vegetal – 100 gramos – 959 miligramos



Cereales



Kellocks Special K – 100 gramos – 935 miligramos

Corn flakes – 100 gramos – 900 miligramos

All – bran – 100 gramos – 112 miligramos




Reducción del consumo de alcohol:



El consumo excesivo de alcohol es un importante factor de riesgo para la hipertensión arterial (HTA). Los alcohólicos se incluyen dentro de los grupos de riesgo porque el alcohol produce resistencia a la terapia hipotensora, lo cual podría estar relacionado con su efecto inductor enzimático capaz de promover una mayor metabolización hepática de los fármacos antihipertensivos. Se recomienda limitar el alcohol a no ingerir más de 2 tragos por día o 30 mililitros de etanol (300 mililitros de vino, 60 mililitros de whisky).

En mujeres o personas delgadas la ingesta debe ser la mitad de lo mencionado. Esta medida reducirá la presión entre 2 mmHg y 4 mmHg (2, 4). Pero por el contrario se plantea que una ingesta diaria mayor de 40 gramos de alcohol, podría producir un aumento de la tensión arterial. Sin embargo otros autores afirman que un uso moderado del alcohol favorece la circulación, puede disminuir la hipertensión y previene muchas enfermedades del corazón y del sistema circulatorio.



Existen investigaciones en las que se demuestra que le vino tinto contiene un fitoquímico llamado resveratrol, cuyo papel en el sistema circulatorio puede ser positivo. Se plantea también que existen ventajas en el consumo de alcohol con relación a la aterosclerosis, el consumo diario de no más de 24g/día aporta al organismo un incremento de colesterina (HDL), y así protege contra enfermedades coronarias. Por esta razón este pequeño consumo de alcohol puede ser ingerido a personas enteramente sanas .

http://blog.hsnstore.com/wp-content/uploads/2012/01/pre-art.jpg 

No olvides controlar tu presión arterial





http://www.portalesmedicos.com/publicaciones/articles/1316/4/Tratamiento-no-farmacologico-de-la-hipertension-arterial

Gracias por pasar por mi espacio el cual está hecho pensando en vos

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Ahhhh! y no olvides saludarme!
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