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viernes, 27 de marzo de 2015

No obsesionarse por comer solo alimentos sanos



La palabra ortorexia deriva del griego orthos, que significa justo. Esta enfermedad ha sido investigada por un médico que practica la medicina alternativa, Steven Bratman, quien publicó el libro Health food junkies, ya transformado en best seller. Bratman aventuró algunos criterios diagnósticos a través de preguntas como "¿Su forma de comer lo aísla de los demás?", "¿Se siente culpable cuando come algo no permitido por sus convicciones dietéticas?, o "¿Se preocupa más por la calidad de los alimentos que por el placer de comerlos?".
Aquel que haya respondido afirmativamente, al menos, a una de las cuestiones puede considerarse candidato a la Adicción a la comida saludable; un nuevo trastorno alimentario nacido de la contemporánea cultura ecológica y definido, hace poco más de un año, por el médico Steven Bratman.
“Por mi consulta pasan muchos pacientes que preguntan cómo pueden prevenir o tratar alguna enfermedad a través de la dieta”, explica el autor del libro en una pequeña introducción. Su experiencia le ayudó a sentar las bases de este trastorno que, no se puede calificar como enfermedad a no ser que requiera tratamiento psiquiátrico.
Todos nos preocupamos por comer alimentos sanos, pero cuando ese comportamiento normal pasa a convertirse en una obsesión que entrañe peligros para la salud ya pasa a calificarse como ortorexia.
Esta nueva enfermedad, cada vez más patente en las sociedades occidentales, tiene como precedentes la obsesión por las dietas, el culto al cuerpo y el miedo a la comida tratada con productos artificiales.
Así como fueron definidos no hace muchos años los signos y síntomas característicos de anorexia y bulimia, los médicos e investigadores están comenzando a considerar evidente otro trastorno relacionado con la alimentación, que se ha denominado ortorexia.
La diferencia entre anorexia y ortorexia es que la primera está relacionada con la cantidad de comida ingerida y la segunda hace referencia a la calidad de los alimentos que se toman. La ortorexia se define como la obsesión patológica por consumir sólo comida de cierto tipo: orgánica, vegetal, sin conservantes, sin grasas, sin carnes, o sólo frutas, o sólo alimentos crudos. La forma de preparación - verduras cortadas de determinada manera-- y los materiales utilizados - sólo cerámica o sólo madera, etc.- también son parte del ritual obsesivo.
Las personas ortoréxicas recorren kilómetros para adquirir los alimentos que desean pagando por ellos hasta diez veces más que por los ordinarios –un kilo de peras a salvo de plaguicidas supera los seis euros–; si no los encuentran o dudan de su inmaculado origen, prefieren ayunar; huyen de los restaurantes y rehusan invitaciones para merendar en casa de los amigos por no saber qué les van a ofrecer. Cuando incumplen sus propósitos, les embarga un sentimiento de culpa que desemboca en estrictas dietas o ayunos.

Efectos de la ortorexia

Esta epatología puede tener graves efectos sobre la salud. Por ejemplo, la supresión de grasas puede comprometer la ingesta de vitaminas liposolubles y ácidos grasos, ambos imprescindibles para el organismo. Sin carne, son los niveles de hierro los que se desploman y, aunque los vegetales también aportan proteínas, son de inferior calidad.
También puede acarrear carencias nutricionales si el ortoréxico no sustituye los alimentos que rechaza por otros que puedan aportarle los mismos complementos nutricionales. Esto se traduce en anemia, carencias vitamínicas o de oligolementos o falta de energía.
Además, no sólo constituye un mal a nivel físico. A nivel psicológico también produce un trastorno que en la mayoría de los casostiene que ser tratado por un especialista.
Al igual que la anorexia, la bulimia y todos los trastornos en la alimentación, es más costosa la recuperación psicológica que la física, ya que hay que eliminar todas las conductas que el ortoréxico ha ido adoptando a lo largo de un periodo de tiempo bastante extenso. Y para eso se necesita mucha voluntad y mucho tiempo.

Síntomas

Suele manifestarse en personas con comportamientos obsesivo-compulsivos y predispuestas genéticamente a ello. Se ha observado también, que muchos pacientes que han sufrido anorexia nerviosa, al recuperarse optan por introducir en su dieta sólo alimentos de origen natural, probiótico, cultivados ecológicamente, sin grasa o sin sustancias artificiales que puedan causarles algún daño.
Paradójicamente, este comportamiento en vez de evitar la el transtorno, llega a provocarlo.
Características más visibles de un ortoréxico:
• Obsesión desordenada para comer alimentos sanos (naturales).
• Suelen ser personas con comportamientos obsesivo-compulsivos y los que han sufrido anorexia nerviosa tienen predisposición a padecerla.
• Excluyen de la alimentación carne, grasas y alimentos tratados con herbicidas o pesticidas.
• Pueden tener carencias nutricionales.
• Nunca se saltan su dieta, ni siquiera en ocasiones especiales

 Recordá que:La ortorexia es la obsesión patológica por consumir solamente comida sana que puede llegar a transformarse en enfermedad si no se ingieren carnes, pescado u otros alimentos necesarios y se producen carencias nutricionales.




 http://alimentacion-sana.org/informaciones/novedades/ortorexia.htm

jueves, 26 de marzo de 2015

Un restaurante atendido por ciegos



La periodista Mónica Toro te cuenta su experiencia al asistir a un restaurante en donde se sirve la comida en un salón sin luz y atendido por camareros ciegos.
 Ella dice: Aquí todos son iguales y todos ven lo mismo: oscuridad.
Es Dans Lenoir, un restaurante parisino en Londres, Inglaterra, donde en la misma mesa podrían sentarse Bill Gates, Barack Obama, Uribe e incluso yo, una periodista, y todos seremos tratados de la misma manera.
En Dans le Noir usted perderá la visión durante hora y media para cenar en total oscuridad, hablar con quien no conoce o comer lo que solo se puede oler.
Mi noche fue una experiencia única. La cena estaba prevista a las 6 y 45 de la tarde. Estaba acompañada por un amigo al que invité, porque me daba miedo ingresar sola a ese cuarto oscuro del que ya me habían hablado.
En la recepción, por fortuna iluminada, nos brindaron un coctel y nos ordenaron dejar en los casilleros nuestros bolsos, cámaras y teléfonos. El gran salón nos esperaba. Nuestro guía sería Takashi Kikuchi, el japonés que yo había entrevistado el día anterior. "Solo apoye sus manos en mis hombros y entremos en fila india. Estarán bien", nos dijo.
Ingresamos por un corredor de paredes negras y una luz roja en el techo que se difuminaba a medida que nos alejábamos de la entrada. Tres metros adelante giramos a la derecha: llegamos al salón de la oscuridad.
Takashi caminaba confiado, sin tropezar con algún objeto que hubiera dentro del salón. El recorrido fue recto, después giramos a la derecha y de nuevo a la derecha para sentarnos en la mesa 16. Fueron 34 segundos, pero para mí, una eternidad. Me ubicó contra la pared y a Dennis, mi amigo, frente a mí.
Me senté y recordé que la primera vez que había hecho este recorrido, el día anterior con Dominique Raclin, el director general, me había sentido más estresada que cuando ingresé con el guía. Ahora entiendo la razón: el guía es invidente y está en su mundo, nada cambia para él. Pero para Dominique, para mí y para todos los videntes, todo cambia y somos más vulnerables a cometer errores.
Ya en la mesa
No veía nada. Tardé varios minutos en acomodarme al lugar. Pensé en miles de cosas: los objetos que me estarían rodeando, el color de los muebles, la forma del techo e incluso en la comida que estaba por llegar.
Escuchaba los murmullos y los gritos de la gente cuando entraban a la oscuridad. Ni una vela, ni una sombra ni un tenue haz de luz. La vista la teníamos en los otros sentidos.
"Los cubiertos están al lado, la servilleta en la parte de arriba y la canasta con pan al lado izquierdo de la mesa", dijo nuestro guía.
Lentamente y muy precavida estiraba mis manos para tocar y sentir lo que me rodeaba. La silla, al parecer era de cuero, de espaldar alto y larga, como para cuatro personas. Me la imaginé roja. A mi lado izquierdo había una especie de repisa. La toqué e inmediatamente retiré mi mano asustada y grité. "¿Qué pasó?", me dijo mi amigo.
Había tocado otra textura distinta al cuero y a la madera. De nuevo, más lento que la vez anterior, estiré mi mano. Era una espuma ubicada en las puntas de la repisa. Me tranquilicé.
Pasaban los minutos, 10 o 15, no lo sé. Aún no podía acomodarme a la oscuridad. Pensaba y pensaba. Mi mente se concentraba en algo más: en mi tío Omar, un hombre de 48 años que perdió la vista hace dos debido a la diabetes que lo aqueja desde hace 15.
Ahora sí vine a entender el desespero que lo embargaba cada día. Ahora captaba aquellos llantos y súplicas cuando me pedía que lo llevara a los mejores centros de atención de especialistas en visión, que le salvara su vista para poder volver a ver a su hijo, a su madre, a su mundo.
A comer
"Mónica, Mónica, que qué vas a ordenar". Por favor, rojo (los menús están diseñados por colores).
Mientras esperábamos la cena, llegaron las personas con quienes iríamos a compartir la mesa y a las que nunca antes habíamos tratado.
Eran cinco mujeres y un hombre. Nos presentamos y de inmediato entablamos conversación. A mi lado derecho se sentó Ashuan. El tema de conversación: los extranjeros en Londres. Él me hablaba de lo duro que había sido su llegada hace 14 años a Londres y de cómo había logrado conseguir su puesto, hoy Director General de Orange, una de las más grandes empresas de telefonía celular del Reino Unido.
"Señora Mónica, su comida", me dijo el mesero. Olía delicioso. No podía identificar qué era. Parecía que había perdido el olfato también, porque no pude descifrar qué tenía al frente. Era una mezcla de olores suaves, como el de un puré de papa con mantequilla; olores fuertes, como el del picante y la vinagreta, y olores dulces, como el de algunas frutas.
¿Ahora qué? Pensé. ¿Qué es lo que me voy a comer? Ordené carne, pero no sé cómo viene. No me gusta la cebolla ni el pimentón ni esas ramas verdes que parecen plantas.
Hice todo lo indebido en la mesa. Agaché la cabeza hacia el plato y olí la comida. Nunca lo había hecho, ni siquiera en mi casa. Pero allí, en la oscuridad, el manager, antes de entrar, me dijo: "Recuerde que en la oscuridad todo se vale". Yo le hice caso.
Pero por más que oliera, no podía identificar bien cada bocado en el plato. De nuevo, hice honor a la mala educación: toqué todo lo que había en él.
Al lado derecho del plato sentí la carne, suave y con una salsa con trozos picantes. En la parte izquierda había una porción de vegetales, los cuales no pude identificar, aparte de coliflor y zanahoria. Y en la parte de arriba tenía muchas papas, de todas las clases, creo.
Dicen que el pollo y el marrano se comen con la mano. Pero en Dans le Noir? la carne también. Sí, porque no pude agarrarla con el tenedor. No sabía dónde ubicar los cubiertos. Ambos se me resbalaban.
Después de tanta auscultación, me dispuse a cenar tranquila. En la oscuridad todo me sabía mejor. Mis sentidos ahora se concentraban en el gusto. Mi paladar se sensibilizó ante esa carne suave, jugosa. Esa zanahoria cocinada con salsa de caramelo...
Ya llevábamos 40 minutos. Mi cena había sido exquisita, pero, la verdad, ya quería volver a ver. Me sentía atrapada, amarrada y desesperada. Pero como en Dans le Noir? todo se vale, Dennis y yo, para recrear un poco más la experiencia, nos imaginamos a nuestros acompañantes.
A Ashuan, mi compañero de cena, me lo imaginé vestido de corbata, alto, moreno y muy guapo. Su acento inglés lo delataba. Era o de Pakistán, India o Turquía.
Mi amigo, por su parte, recreó a la inglesa: mona, alta, delgada, con una piel perfecta, minifalda, medias veladas, abrigo y sombrero.
El guía llegó por nosotros. Era hora de volver a nuestro mundo. Al salir, de nuevo juntos, en fila india, la luz, ahora más brillante, nos dio la bienvenida. Nuestras caras alegres demostraban que estábamos felices de volver de la oscuridad.
Descubrí que aquel tipo de mi mesa era de la India y que no llevaba corbata sino jean, Converse verdes y un abrigo rojo. Que era alto, delgado, de piel blanca y dientes desordenados. Y que ella, la inglesa, también era diferente: cabello negro, pantalón ancho, sandalias y con cicatrices en su rostro a causa de una quemadura.
También me di cuenta de que había sido manzana y no papa lo que había comido, y algo que siempre había rechazado en los platos: pimentón y cebolla. Meseros con olfato.


A través de los rayos infrarrojos vemos que pasa adentro

 
Dans Le Noir fue fundando en el 2004, en París, con el soporte de la Fundación Paul Guinot para gente invidente y Fredericks, en Londres.
Dans le Noir está en París, Varsovia y en Moscú. En Londres, el salón de la oscuridad tiene entre 60 y 80 sillas. Las mesas son para 8 0 10 personas. Ofrecen 4 tipos de platos que la gente selecciona por colores: azul, no carne; verde, vegetariano; rojo, carne y, amarillo, pescado.
Todos los meseros son invidentes. Takashi Kikuchi, japonés de 38 años, lleva un año trabajando en Dans le Noir? y cree que ha sido la oportunidad más bondadosa de su vida, porque allí siente que lo que hace es prestar un servicio y ser importante para los diferentes a él, los videntes, porque en el salón oscuro él, como sus colegas, son los que "mandan": ellos conocen más el mundo oscuro.
"Mi trabajo es servir de guía, acomodar a los clientes. Nosotros ya sabemos dónde están las sillas, todo. Somos ochos meseros en el salón oscuro. Nunca nos hemos chocado, porque tenemos nuestro olfato muy desarrollado, entonces sentimos que hay alguien que viene en nuestro camino y nos anunciamos, para no ocasionar accidentes". 

La cocina no es a oscuras. Los chefs son videntes.



 http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-4959149

lunes, 23 de marzo de 2015

Hoy solo para mirar: Comidas divertidas para niños

Los niños muestran mayor interés por los platos que cuentan con alimentos distintos que por las propuestas de alimentación monótonas, ya que pueden resultarles aburridas. Conviene tener en cuenta que sienten especial predilección por aquellas comidas en las que encuentra hasta seis colores diferentes.



 


 











Ideas muchas, seguro que se te ocurrirán más.
Y si no, aquí encotrarás otras 
http://family.disney.com



jueves, 19 de marzo de 2015

Una cocinera hot



Una joven argentina decidió innovar en su talento en la cocina y abrió un canal de YouTube donde postea videos con recetas simples, con la particularidad de que solo usa una bombacha como vestimenta.
"A Fuego Máximo" se llama el canal donde Jenn, de 24 años y de San Isidro, publica sus recetas muy divertidas. "La cocina me gusta, pero no soy experta", explicó la joven, quien dice que elige platos sencillos para que los videos sean cortos y claros. Las primeras recetas son de salchichitas envueltas, ensalada y guacamole.
Al ser consultada sobre como se le ocurrió la idea, dijo que fue recomendación de un amigo. "Me lo venía diciendo hace rato y a mí me daba cosa. Lo probamos para ver qué onda y lo hicimos. Lo grabé con él en su casa, que tiene una cocina buenísima", contó Jenn.
Aunque está semidesnuda, frente a cámara no muestra nada para que YouTube no le baje los videos. Para eso tuvo que ser muy cuidadosa en el rodaje. "Ver no se ve nada. Miles de veces tuvimos que grabar para eso. Estuvimos un largo rato filmando. Pero está bueno, fue re divertido", contó y adelantó que tiene un par de videos más para publicar y luego volverá a la cocina.
Ahora trabaja de promotora, pero en su pasado tiene algunos cursos de teatro y sabe que esto le puede cambiar el rumbo profesiona





Lo que hay que hacer para ser famosa!!!
Menos mal que Argentina ha dado al mundo premios Nobel, inventores, escritores, actores, etc., etc.



http://www.lacapital.com.ar/contenidos/2015/03/15/noticia_0052.html

lunes, 16 de marzo de 2015

¿Es bueno tomar claras crudas?



Algunos alimentos son especialmente indicados para aumentar masa muscular por su composición

1. Si tomamos el huevo crudo su proteína es menos digerible y perdemos gran parte de ella, por lo que si nuestra intención es tomar buena calidad de proteínas, estamos haciendo justo lo contrario.
2. Una vez calentado el huevo, se desactivan las sustancias “antinutrientes” que impiden que podamos disponer de sus vitaminas, minerales y nada que moleste a nuestra tripsina pancreática para poder digerir y absorber toda la proteína del huevo. Por ejemplo, el huevo contiene una sustancia denominada avidina, que actúa como antinutriente, puesto que bloquea la absorción de la biotina (vitamina B8) y puede originar una deficiencia vitamínica que se ha detectado en culturistas que toman abundante clara cruda para incrementar su masa muscular. El tratamiento térmico habitual en el cocinado del huevo provoca la desnaturalización de la avidina y permite que la biotina quede disponible para el organismo.
3. La presencia de Salmonella en los huevos es común y el cocinado siempre supone una barrera de protección frente a esta bacteria, por lo que tomarlo crudo es una práctica de riesgo que invita a una salmonelosis.
En resumen, peor digestibilidad, menos absorción de nutrientes, menos acción de nuestras enzimas digestivas y mayor riesgo microbiológico. Y aún por encima, con un sabor nada agradable, por lo que no hay ninguna ventaja en comer huevos crudos en comparación con comerlos cocinados

Seguramente vos como yo no queremos tener músculos, pero sí, vos y yo a veces tenemos excedentes de claras y no es cuestión de tirarlas ya que nos aportan proteínas es entonces cuando deberás guardarlas así en el congelador http://sossolteiros.bol.uol.com.br/wp-content/uploads/2013/10/claras-congeladas.jpg o en bolsas cerradas o tapers.




https://nutrieducacion.wordpress.com/2014/02/25/mitos-sobre-alimentacion-en-el-deporte/

jueves, 12 de marzo de 2015

Cómo hacer papas fritas


En este video, verás las diversas maneras en las cuales podemos conseguir papas fritas. Con diferentes técnicas y resultados.
En este video encontraremos:
- Papas fritas clásicas
– Papas fritas a partir de aceite frio
– Papas fritas congeladas
– Papas fritas a partir de agua
Como también encontrarás:
- Recomendaciones
– Pasos a seguir
– Consejos
– Datos técnicos
– Análisis de cada papa frita

Una porción promedio de papas fritas asciende a los 200 gramos, aportando 760 calorías y para consumir dichas calorías necesitás correr 90 minutos apróximadamente.
¿Por qué son adictivas?
Según científicos alemanes que estudiaron el patrón de actividad que desencadena este alimento en el cerebro en ratas de laboratorio, su consumo resulta irresistible no solo por su contenido en grasa y carbohidratos, sino también por una mayor activación de regiones del cerebro relacionadas con el sistema de recompensa, la ingesta de comida, el sueño y las áreas motoras. Se desconoce aún qué sustancia es la que provoca tal respuesta

Vos ¿qué técnica usás para que te salgan crujientes?
Contame



http://www.imchef.org/4-tecnicas-para-realizar-papas-fritas/

lunes, 9 de marzo de 2015

Pulseras comestibles


La empresa KFC ha puesto en marcha un ramillete de pollo frito, haciendo alarde de ella como el último regalo "promposal" para las niñas que aman sus delicias 'chuparse los dedos. Comestible accesorio de moda del cadena de comida rápida - que se encuentra en www.kfc.com/corsage por $ 20 - cuenta con un palillo de oro junto con una guirnalda de flores de olor dulce respiración del bebé.
Un video de YouTube, que ha sido visto más de 250.000 veces, se ha subido el 9 de abril de 2014 para presentar el nuevo producto.




KFC sugiere que su crujiente 'Chicken Ramillete' debe ser utilizado por los estudiantes de secundaria al pedir a su novia el baile de graduación.
El amor puede ser incómodo ¿no?

Gracias por pasar por mi espacio el cual está hecho pensando en vos

Gracias por pasar por mi espacio el cual está hecho pensando en vos

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